domingo, 3 de enero de 2010

Dog days are over - Florence and the Machine

Cuando me asaltan las ganas de romper cosas de vidrio estrellándolos contra la pared inútil de mi propia flojera, recurro a la meditación como última opción. Obvio, soy mujer y además arrebatada; y además la felicidad suele golpearme como un tren en el riel de mis propios dilemas existenciales y la solución más fácil siempre es gritar, romper cosas de vidrio estrellándolos contra la pared inútil de mi propia miseria y luego hacerme la víctima, llorar hasta que se me caiga el pelo para luego levantarme, ponerme maquillaje, volver a hacerme la víctima, aprovecharme de los beneficios de ser mujer y poder llorar en público sin recibir una patada en los testículos, por dos razones: porque no tengo testículos y porque si los tuviera probablemente sería homosexual.

Cuando siento que he perdido las esperanzas de lograr sentirme moderadamente tranquila, la opción más segura es morderme las uñas y correr por el bien de todos aquellos que dejo atrás, como una tonta metáfora de lo que NO DEBO hacer bajo NINGUNA circunstancia.

La felicidad me golpea como una bala en la cabeza. Y mientras yo lo mato a besos, me pregunto si realmente los días de perro se han terminado. Cuán importantes pueden ser las causas de ciertos sucesos mentales que pervierten los pensamientos abstractos. La felicidad me golpea, pero no me hace feliz en lo absoluto. De hecho, me arrastra consigo y me salpica de basura y sesos, y cosas sangrientas que no quiero ver pero que igual llaman mi atención.

“Y nunca quise algo de ti, excepto todo lo que tenías, y eso también lo dejé después, oh” Puede sonar cruel, pero creo que los días de perro terminaron, aunque me agradan los caninos y me gusta también sentirme atropellada por la felicidad de esta forma tan diabólica, creo es hora de correr con un alfajor en la mano para hacer más dulce este momento agrio de muertes de ilusiones/perros/amores/silencios.

1 comentario:

Gabriel Villarroel dijo...

Opino que ser mujer también tiene debe tener el beneficio adicional de poder escribir con ese tono calurosamente intimista. Hablo de la entrada y la canción. Un saludo desde notassinpartitura.blogspot.com