sábado, 7 de febrero de 2009

Open the window, open the door

Muchas veces cuando escuchamos que los japoneses se van a tomar el mundo, llegamos a creerlo por el hecho de que son miles de millones de nipones que nacen con cerebros más desarrollados y hasta con super poderes. Sin embargo, cuando nos dicen que el mundo se va a gringolizar debido a la influencia estado unidense en el globo, nos cuesta creer que algún día los yankis se apoderaran de las culturas latinas y orientales.
Primero comenzaron con el restaurante de comida rápida más popular del mundo, me refiero a McDonald's que nos persigue con sus cajitas felices desde comienzos de la década de los 40' en donde tomaron poderío absoluto en el año 55' cuando alcanzaron su primera franquicia. En Chile, la influencia gringa nos aplastó de forma rotunda, es probable que nuestros abuelos no conocieran la palabra hamburguesa (para ellos era una albondiga aplanada) ni se enteraran de que la comida rápida, o fast food, fueran papas fritas con nuggets (¿pollo apanado?) mientras que para ellos ni siquiera existía la comida rápida sino un simple charquicán que tomaba 3 horas de preparación.
Actualmente, los altos ejecutivos ya no tienen horario de almuerzo, tienen lunchs, después de firmar papers y trabajar durante horas detrás de sus laptops con conexión wifi a través de sus routers en donde almacenan información por medio de sus pendrives. Contestan sus iphones y se aseguran de responder con un rápido "ok" a todas las preguntas.
La invasión de palabras gringas se ha masificado como las cuentas de facebook. Es probable que uno de los mayores responsables de esta generación de nuevos vocablos sea la globalización y el perfeccionamiento de las herramientas que permiten el acceso a redes sociales y mundiales.
Personalmente, nos vemos invadidos de palabras desde el momento en que nos despertamos por las mañanas; almohada es propiamente árabe, mientras que el shampoo es derivado de la hindia (significa apretar y restregar), si usas una gilette y confort, estas usando la palabra que representa a la empresa que las distribuye con mayor popularidad, ya que cuesta referirse a ellas como máquina de afeitar y papel higiénico. Usas un desodorante en spray pero no uno en aerosol, pues pareciera que spray suena más bonito.
Ahora, me pregunto cuántas palabras españolas han adquirido los gringos. "Don Francisco", "piscolita" y quizás algunas varias que han quedado obsoletas o que simplemente sirvieron para burlarse de nuestro idioma.
Si muchas veces escuchamos que aprender inglés es fácil comparado con lo que les cuesta a los ingleses aprender nuestra lengua, nuevamente nos ponen el pie encima y nos obligan desde prekinder a aprender los colores en inglés. ¿Sabia usted que a los infantes gringos le estan enseñando los colores en chino mandarin?
Creo suponer que los ingleses estan aterrados de la invasión del lenguaje nipón por sobre su adorado english, y nosotros sufrimos en silencio, intentando una y otra vez... open the window, open the door.

miércoles, 4 de febrero de 2009

El maldito regeton

Yo no sé porque no me han insertado ese maldito chip que los de la CIA le pusieron a la mitad de los jóvenes de mi edad. Ese chip que te indica que tienes que moverte de forma sugerente en las discos y cantar con mimicas cada trágica canción que todo el mundo pareciera saber. Hay algunos que no se saben el himno nacional pero son capaces de cantar el disco completo de Daddy Yankee.
Como este es mi blog y hago lo que quiero, les cuento que me desagrada el regeton. Partiendo por su nombre desagradable que nadie sabe como realmente se escribe, y además porque todas las canciones tienen la misma base y las canciones es una repetición constante de versos y coros simultáneos.
Aún recuerdo aquel día en que escuche el primer regeton. Era un verano no tan caluroso como el actual. Una noche en un camping de bahía inglesa, fuimos con mis primos a un lugar que se llama “la pérgola” que es el centro de reunión de padres que jugaban dominó y niños que por las mañanas tenían cursos de artesanía con conchitas. La cuestión en sí, es que aquel día había una pseudo discotheque. La gente que frecuentaba el lugar venía de la capital y nos obligaron a poner un cd de una musica que me pareció increíblemente extraña, me cuesta describir la primera reacción que tuve al oír la palabra gasolina en una deformidad de sonidos que no conducía a nada. Recuerdo que me retiré y fui a comprar churros con manjar y no supe nada más de ese tipo de música hasta que se masificó y lo empecé a observar de nicks en messenguer y en los ringtones de celulares.
Primero pensé que podría ser como el axé, un baile estúpido que todos bailamos alguna vez y que ahora se presta para movidas kitsch y sólo logra risitas en los lugares donde vuelven a poner dos o tres temas. Pero el regeton nos persigue hace ya un par de años y realmente me asusta.
Es cierto que cada uno tiene sus propios gustos y no debería descalificar a aquellos que no pueden manejar, carretiar, respirar ni andar en bicicleta sin andar con los audifonos contaminando la acústica con esa musica infernal. Es verdad, yo admito que he bailado, porque si no lo hago quedo como una amargada constipada, y la verdad es que prefiero mover los brazos un rato antes de quedarme sentada toda la noche mirando los puntitos blancos de despiden las bolas de la disco.
Hoy volvía a casa, cerca de las tres de la mañana y puse la radio, comencé a buscar alguna canción que me gustara y llegue sin haber pillado ninguna, sólo escuche temas que salen en las novelas nacionales y el horrendo regeton. ¿Pero dónde estan los Beatles, Queen, The Doors, Ray Charles, Bono, The Clash, The Cure, The beach boys, Joe Cocker? A ellos no los escuchas en la radio a no ser de que sea una radio que tenga mala señal y mala sintonia. Porque la gente ahora piensa que una buena canción es aquella que rima sin importar el contenido, y que tenga sonidos raros que sirvan para ahcer algún paso especialmente indecoroso. Las personas ya no se dan cuenta de que aquello que cantan no tiene sentido alguno, no tiene profundidad, son carentes de esencia y son solamente plagios de otras canciones similares con distintos acordes y distintas letras.
El estilo de musica es el soundtrack de nuestras vidas, personalmente prefiero morirme sabiendo de que el amor prevalece por sobre la violencia y no haberme pasado la juventud disfrutando del “que no pare el sandungueo”.

Rosado y Celeste

La diferenciación de colores por sexo se viene dando desde que un meteorito celeste (realmente era celeste por la reacción química que se produjo) cayó a la tierra y exterminó a los dinosaurios y toda posibilidad de vida dentro de los primeros milenios posteriores.
Cuando vas a un babyshower lo primero es saber cuál es el sexo del bebé en cuestión, para saber de qué color es la mamadera y el babero que tienes que comprar. Los que no saben si es una niñita-mujer o un niñito-hombre, simplemente compran algo amarillo, un color neutro, algo nauseabundo para muchos.
El rosado es el color por excelencia de la mujer. Las niñas que adorabamos a Barbie, sabemos que haber tenido zapatos de charol brillantes con correas, labiales rosados de plástico que simulaban el glamour perdido de las reinas de belleza de antaño, sabemos que el rosado no es simplemente el color de la femeneidad ni el protocolo de vestidos de fiestas de cumpleaños los domingos de cuatro a ocho de la tarde. El rosado representa delicadeza y cuidado.
Los hombres en cambio se ven representados por el azul, o sus derivados en celeste más delicados para cuando viven sus primeros años de vida. Debo suponer que debe existir una razón para que esta entidad masculina se haya apropiado del color azul… creo que para muchos, el verde también es un color masculino. Si le preguntas a un niño en quinto básico de qué color quiere su mochila, responderá azul o verde. Así es como las empresas se aprovechan de esta apropiación de las tonalidades, las jugueterias producen cajas de autitos, dinosaurios y figuritas de acción en colores que han sido masculinizados con el fin de acercarse al publico.
¿Qué pasa si mandas a tu hijo al colegio con un cuaderno rosado? Dos años y medio de terapia psicológica por ser el blanco de burlas de los compañeritos de clases. Suele pasar incluso en la adultez, si un hombre va a la oficina con una camisa rosada se presta para la burla de sus colegas, y de forma algo madura (osea, en pensamientos) se suele preguntar por su indefinida tendencia sexual, sólo por llevar un trozo de tela que ha sido estigmatizado como un color netamente femenino.
No existe ninguna camiseta de fútbol de color rosado, y sin embargo las mujeres vamos a nuestras fiestas de graduación con sendos vestidos azules brillantes. Los hombres no se ponen falda (a excepción de los escoceses) y las mujeres nos tomamos el jeans e incluso los llevamos mejor que ellos. Son pocos los hombres que trabajan de promotores de galletitas con mayonesa en el supermercado, y muchas las mujeres que operan maquinarias pesadas y son gerentas generales en empresas multinacionales.
Al fin y al cabo, si tomas dos fraquitos de tempera y mezclas el rosado con el celeste, pareciera que el más oscuro predomina por sobre el delicado rosa… pero les tengo noticias cromáticas: el rosado sí cambia al azul y lo vuelve morado. Y adivinen qué… el segundo color que un hombre no viste jamás es el morado.

Summertime in Copiapó de Chile

Me siento extrañamente complacida de los atardeceres tóxicos de una ciudad que intenta mantenerse a flote de las napas subterráneas que amenaza tragarse las almas nortinas.
La plaza de armas de Copiapó, despierta cada mañana sumergida en la nostalgia de la bruma, las calles grises pero limpias son sólo un preambulo del calor que promete consumir el espectro de ciertas especies subnormales, que deambulan por sus veredas demasiado pulcras y bañadas de hojas tornasol, en un esfuerzo vano de entregarle color.
Quisiera ponerle un despertador a Copiapó. Una alarma sugerente, una campana que remezca al desierto florecido. Copiapó no es tan malo en verano, es sólo que esta época suele ser cruel con la ciudad.

domingo, 1 de febrero de 2009

La anécdota del desierto

Es probable que la gran mayoría de los hechos graciosamente penosos ocurridos en nuestras vidas terminen siendo una sabrosa anécdota para contarla en los momentos de aburrimiento con los amigos, cuando el juego de naipes empieza a aguarse, o cuando todos cuentan cosas chistosas sobre sí mismos.

La verdad es que mi relación con los buses es de amor y odio, me gusta la comodidades de los asientos y poder ver tele, pero no me gusta la lentitud y el tiempo perdido en ir sentada al lado de un desconocido que probablemente tendrá cuarenta años más y quizás huela cuarenta veces peor.

El punto es que hace algunas semanas me embarqué en bus en el terminal de Antofagasta para dirigirme hacia mi querida tierra natal Copiapó, compré unas Coca Colas para el viaje y algunas cositas para morder, la Rolling Stone y la Paula para leer y me acomodé para hacer más ameno el viaje de casi ocho horas por el desierto de Atacama.

Recuerdo que después de leer durante dos horas sobre los cien mejores artistas del rock, me dió sueño, dejé de lado la revista, tomé un sorbo de bebida y me acomodé mientras observaba la mancha borrosa de café con leche que se imponía sobre mis ojos en la ventana... y pensaba: ¿de dónde salen estas piedras gigantes llamadas cerros? aay, creo que puedo ver formas en las nubes, veo un conejito, una mamadera, el rostro de Jim Morrisson...

Me dormí aproximadamente una hora. Desperté con la boca abierta y con una nada seductora posición corporal, el bus se había detenido y podía ver a algunos pasajeros sentados sobre una animita del desierto fumando con sus rostros enojados. Me bajé del bus y pregunté que pasaba y me dijeron que el bus había tenido una falla eléctrica y que probablemente no volvería a andar hasta que llegase un mecánico desde la ciudad más cercana; el problema es que estabamos en mitad del desierto y no había señal telefónica.

Analicé mis posibilidades: morir de aburrimiento en el desierto hasta que un mecánico hiciera su aparición, lo que además provocaría la desesperación de mi madre, o caminar hacia el cerro más alto a buscar señal de celular.

La opción quizás fue la más arriesgada y estúpida pero claro que me subí al cerro. Por Dios, me había subido a un bus, ¿cómo no me voy a subir a un cerro?. Comencé a caminar sintiendo que varios pares de ojos me seguían con la vista mientras me armaba de valor para destruír mis chalas por el desierto, caminé un poco más hasta que pude comenzar a tararear canciones sin que nadie me pudiera corregir la entonación, saqué mi celular de la cartera y empecé a pelear con las rayitas que indican la señal. Nada. No signal. No fucking signal. Ninguna señal maldita. Cuando comencé a bajar el cerro con la resignación en el suelo, mi celular sonó. El aparato de salvación había emitido un sonido agónico: un mensaje de texto. ¡Tenía señal! ¡Estaba salvada de morir devorada por los cuervos!

Marqué una de las pocas combinaciones de números que no podría olvidar aunque me atropellara un elefante, el de mi mamá. Ring, ring, ring.

- ¿Mamá?

- Pollito, ¿estás en Chañaral hijita?

- No mamá, estoy botada en el desierto, una hora y media hacia el norte de Chañaral y nos dijeron que esta cagá de bus se va a arreglar mañana cuando llegue un mecánico enviado desde Japón en tortuga. Tengo miedo.

"Tengo miedo". Aquella es la frase clave que una madre sobreprotectora no puede oir sin sentir una profunda presión en el pecho e irremediables ganas de correr hacia su cría para protegerla del sufrimiento del desierto florecido.

- Quedate ahí, voy para allá

- Pero mamá, son dos horas de viaje

- No importa. María Luisa no te muevas de ahí que voy para allá.

Colgué. Mi madre venía al rescate como innumerablemente lo ha hecho durante toda mi vida, desde pegar la lentejuela que se cayó de mi traje de ballet, hasta pagar algunos pequeños choques a automóviles estacionados.

Prendí un cigarro, sabiendo que era el último para la noche que auguraba caer fría y sin piedad sobre las almas enojadas con la empresa de viajes, y también para la alma de la animita que deambulaba aburrida en el desierto que le robó el último hálito de vida.

Observé como la gente puede volverse violenta de forma repentina. Fue como una sucesión de colores y formas, gritos y frases maltrechas. Que la culpa la tenían los pobres choferes que ni siquiera traían un teléfono satelital, que la empresa de buses iba a ser demandada y en especial una señora que amenazó con quemarse a lo bonzo si no se hacía algo pronto. Yo en cambio, le pedí permiso a la animita para sentarme sobre ella y esperar el par de luces del vehículo de mi madre. Conversé con una señora no mayor de treinta años que llevaba un pendrive rosado del cual emitía regeton a un volumen considerado nocivo para el oído humano, y me contaba que ella viajaba para estar en Santiago al día siguiente porque tenía que ir al médico y que ahora iba a perder la hora, la plata, el tiempo y probablemente su pega. Luego conversé con una niña de mi edad que resultó ser estudiante de mi universidad y que tenía cara de niña que no sabe nada sobre nada, no tenía idea qué era la cacería de arrastre y me preguntó que era el Greenpeace cuando vió una ballena bordada en mi cartera. Luego de un rato, los choferes se sentaron a mi lado, eran dos y un auxiliar, que me ofrecieron unas frazadas.

No pude evitar preguntar cuán seguido se quedaban en pana. Me contaron que era primera vez que les pasaba y que siempre tenían que tragarse los insultos de los pasajeros, me contaron que ellos no pueden perfeccionarse para aprender sobre mecánica, cosa de ser autosuficientes en caso de probables fallas ya que la empresa se los prohibía. Me dijeron que la gente siempre se roba ls almohadas y las frazadas pensando que la empresa se hacía responsable por esos pequeños hurtos, cuando en realidad era al auxiliar a quien se le descuenta después de cada viaje las pérdidas. Por cada frazada mil pesos, por cada almohada quinientos, en promedio veinte mil pesos de pérdida por cada mil kilómetros recorridos.

Mi madre no llegaba y algunos pasajeros enfurecidos comenzaron a hacer dedo, y algunos valientes comenzaron a caminar hasta chañaral o hasta conseguir que otro bus parase y los acercara hacia otra estación de buses. Yo me quedé sentada sobre la animita, con la nariz fría y envuelta en frazadas, abrazandome a mi misma y evitando pensar en las ganas de ir al baño que pronto supuse que ocurrirían puesto que me había tomado cerca de un litro de bebida.

Cayó la noche sobre el desierto. Vi cuatro estrellas fugaces y algunos pocos pasajeros se fueron a dormir, mientras que la gran mayoría se había ido. Seguía conversando con los choferes y pensaba que quizás mi mamá se había perdido, o tal vez pensó que un bus o una nave espacial nos había rescatado... estaba enfrascada en aquellos pensamientos absurdos cuando vi a mi madre bajarse del auto y caminar hacia mi, mientras yo me fundía en su abrazo.

Estuve tres horas en el desierto conversando con tres trabajadores esforzados, un par de personas que no tenían respeto por nada, subí y bajé un cerro y mi mamá llego a rescatarme a la animita que ahora, cada vez que la veamos pasar por la ventana en nuestros viajes, recordaremos cómo se pueden conocer y deducir grandes historias en anécdotas totalmente ridículas.

sábado, 17 de enero de 2009

Haz Coca Cola en tu casa

¿Será cierto aquel mito que se refería a que la receta de la Coca Cola es uno de los secretos comerciales mejor guardados? Esos mitos acerca de que sólo dos ejecutivos de la compañía de la bebida más popular del mundo son los únicos conocedores de la receta completa, y que además ellos no pueden estar juntos en la misma ciudad, por motivos "ultra secretos".
No lo sé, yo vagando por Internet encontré una página en donde te enseñan como fabricar este exquisito elixir que combina muy bien con la mayoría de los tragos incoloros. Me pareció muy interesante, así que aquí se los dejo:


Así es, prepararemos las Aguas Negras del Imperialismo Yanqui™ desde la comodidad de su cocina. La preparación del refresco de cola es sorprendentemente simple, una vez conseguidos los ingredientes. El procedimiento abajo describe la preparación de un saborizante a base de aceites esenciales; luego un jarabe a base del saborizante, azúcar, colorante y químicos, y finalmente la bebida terminada mezclando el jarabe con agua carbonatada. No es un experimento barato pero no estamos aquí por el dinero. Además, supongo que es obvio cómo puede reducir el costo del producto muy por debajo de los refrescos de cola que se venden al consumidor. Antes de la receta, sin embargo, lea estas notas importantes. Los ingredientes de la receta son peligrosos. Su manipulación o consumo pueden producir trauma contundente, heridas punzantes, malestar físico, desórdenes mentales, dependencia de la cafeína, necrosis dental, reflujo ácido, muerte, devastación y auditorías fiscales. O pueden no producir nada de eso. Pero USTED ASUME ENTERAMENTE TODO EL RIESGO INHERENTE EN LA PREPARACIÓN Y EL CONSUMO DE REFRESCO DE COLA. Los aceites esenciales pueden causar irritación en la piel. Si entran en contacto con la piel, lave con agua y jabón. Es muy importante que adquiera goma arábiga comestible. Existe una "goma arábiga" que se comercializa para el arte, y que es tóxica. El ácido fosfórico 75% es corrosivo en piel y ojos. Manéjese con guantes, extreme precauciones. Si entra en contacto con piel u ojos, enjuague con agua abundante por al menos 15 minutos, y busque atención médica. Enjuague a conciencia ropa y utensilios que entren en contacto con el ácido. Almacene en un área segura. Nunca almacene más de 50 ml. La cafeína pura es altamente tóxica, tanto por ingestión como por inhalación. Es recomendable no almacenarla en casa. Puede causar la muerte incluso en dosis relativamente pequeñas: la dosis letal media para un humano adulto es de apenas 10 gramos. No intente hacer su refresco más "efectivo" sobrepasando la dosis indicada. Si se almacena, hágalo en un área segura. Si se inhala, salga inmediatamente al aire fresco. Si se ingiere, llame a un médico. Si entra en contacto con piel u ojos, lave con agua abundante. Adicionalmente, la posesión de cafeína pura sin un permiso puede ser ilegal en su país o región, consulte a su abogado. Las partes sustanciales de este artículo son obras derivadas de la receta OpenCola Softdrink, versión 1.1.3, creada por Amanda Foubister. Esta receta se distribuye bajo los términos de la Licencia Pública General GNU (GNU General Public License, "GPL" ) , como la publica la Free Software Foundation. Vea los vínculos abajo para obtener la receta original y el texto de la licencia. ¿Aún conmigo? ¡Eso! Siga leyendo.

Ingredientes Para el Saborizante Súper Secreto 7X ("7X" es, presuntamente, el nombre con que la Coca Cola designa su saborizante—asegúrese de almacenar el suyo en un contenedor misterioso etiquetado con "7X" en letras gordas), los ingredientes son:

- 3.5 ml aceite esencial de naranja
- 1.0 ml aceite esencial de limón
- 1.0 ml aceite esencial de nuez moscada
- 1.25 ml aceite esencial de casia
- 0.25 ml aceite esencial de cilantro
- 0.25 ml aceite esencial de neroli
- 2.75 ml aceite esencial de lima
- 0.25 ml aceite esencial de lavanda
- 10.0 g de goma arábiga 3.0 ml de agua

Para el jarabe:
- 5 ml de Saborizante Súper Secreto 7X
- 3.5 cucharaditas de ácido fosfórico
- 75% ó ácido cítrico
- 2.28 l agua
- 2.36 kg azúcar
- 0.5 cucharaditas de cafeína (opcional)
- 30 ml caramelo líquido

Para el refresco de cola:
- Una parte de jarabe y cinco de agua carbonatada.

Los ingredientes pueden adquirirse de los proveedores habituales de materiales para la industria alimenticia (vea vínculos abajo). Para medir las cantidades, adquiera una pipeta graduada o, alternativamente, un gotero graduado para dosificar medicamentos para infantes. La cafeína no es indispensable y, de hecho, puede ser complicado o incluso ilegal obtenerla. Entiendo que en España se venden tabletas de cafeína pura sin receta médica bajo el nombre "Durvitan" (muy populares entre los estudiantes, por supuesto). Si la obtiene así, pues la idea es pulverizar las tabletas en un mortero. Sobra decir, queremos cafeína pura, no paracetamol con cafeína ni nada por el estilo. En estos días del new age, los aceites esenciales pueden adquirirse también en comercios naturistas, y especialmente en los especializados en "aromaterapia". Aparentemente la gente interesada en tal rama del conocimiento adquiere aceites esenciales para olerlos. No me pregunte detalles. Si busca aceites esenciales en ese tipo de comercios, recibirá como pilón un atisbo fascinante a ese mundo, incluyendo descripciones detalladas de la función de cada producto en términos de tratamiento a malestares físicos, mentales y espirituales. Pero hey, no pretendo explicarle la psique humana. Pretendo enseñarle a hacer refresco de cola.

Preparación
Para preparar el Saborizante Súper Secreto 7X, mezcle los aceites en una taza. Agregue la goma arábiga, mezcle con una cuchara. Agregue el agua y mezcle bien. Puede usar una licuadora para esto. El saborizante puede almacenarse en un recipiente hermético de vidrio, ya sea refrigerado o a temperatura ambiental. Note que esta mezcla se separará. La goma arábiga es un ingrediente esencial, pues está mezclando aceites con agua. Para preparar el jarabe, tome 5 ml de Saborizante Súper Secreto 7X, agregue el ácido fosfórico 75% o el ácido cítrico, el que haya elegido. Agregue el agua, y luego el azúcar. Agregue la cafeína, si se desea, y mezcle. Asegúrese de que la cafeína se disuelva por completo. Luego agregue el caramelo y mezcle completamente. Finalmente, el refresco de cola terminado se prepara mezclando una parte de jarabe con cinco de agua carbonatada


Las cosas que se perdieron

La gran mayoría de las personas detestan cuando los bichos se aparecen en los lugares más insospechados, o en los peores momentos (la típica mosca grande que choca con el vidrio o el zancudo que molesta en la oreja los sábados por las mañanas).

Personalmente me he visto invadida por aquellos horribles seres llamados baratas, cuyos vizcosos cuerpos se mueven gracias a sus infinitas y asquerosas patas cafés que les salen de todos lados. Hay baratas en la cocina pero sólo de noche, creo que le tienen miedo al sol... a veces cuando en mitad de la noche me levanto a la cocina a buscar un vaso de agua, prendo la luz y una barata gigante duerme placenteramente sobre un durazno, otras se esconden en el agujero que tiene la puerta del refrigerador, necesaria de tomar para abrirlo, y otras simplemente caminan por la mesa y el suelo.

Sin embargo, existe un tipo de insecto de la familia de los coleopteras que, graciosamente, nos provocan ternura. Me refiero a las catitas, o también conocidas como mariquitas, chinitas, catarinas, sarantontones, o vaquitas de San Antonio o de San Antón. Son esos bichitos que si no tuvieran una polerita roja (increiblemente, son sus alas) con puntitos negros no dudaríamos en aplicarle insecticida, pero debido a su graciosa e inocente cobertura brillante nos parecen hermosas y las perseguimos para simplemente dejarlas caminar por nuestras manos.

Lamentablemente este bichito ya no se ve tanto como antes (recuerden que antes siempre habían catitas en las piscinas y en lugares donde hubiera pasto) y esto se debe a varios motivos: el calentamiento global, la gente que mata catitas y los depredadores naturales.

Me gustaría un día levantarme en mitad de la noche a la cocina a buscar un vaso de agua y encontrarme una catita durmiendo sobre un durazno en vez de una barata asquerosa.

viernes, 16 de enero de 2009

¿Cual te digo primero?

Cuando te dicen: Te tengo una buena y una mala noticia. ¿Cuál es la primera que quieres oír? ¿La buena, para llenarte de ánimo y prepararte para la mala, o la mala para luego de la decepción, reponerte con la buena?
Noticias buenas y malas que no querrías oír:
- La buena noticia es que ninguno de tus amigos murieron en el accidente que causaste por conducir en estado de ebriedad. Lo malo es que uno quedó tetrapléjico, el otro ciego y el tercero en coma permanente y un perro le comió un ojo.
- La buena noticia es que tu madre no tiene cáncer. La mala es que no fue lo suficientemente rápida para esquivar la micro que la mató cuando venía de pagar una letra en Ripley.
- La buena noticia es que el meteorito no va a caer en la tierra. Lo malo es que va a caer en el agua, y el súper tsunami que se formará, extinguirá toda posibilidad de vida celular.
- La buena noticia es que pasaste el ramo más dificil de la carrera. La mala es que te echaron de la universidad por consumir marihuana en la sala de español durante la toma universitaria.
- La buena noticia es que no te han cortado el teléfono. La mala noticia es que te lo robaron cuando te bajaste de la micro.
- La buena noticia es que no tendrás que volver a hacer tu cama todas las mañanas. La mala, es que ya no tienes brazos para hacerla así que serás un dependiente de por vida.
Las noticias buenas no siempre son tan buenas, las malas... siempre son malas.

El cósmos pesimista

El pesimismo se define como la tendencia a ver las cosas en su aspecto más desfavorable y negativo. Si este concepto lo adaptamos a una fémina, éste sería una mujer con tendencia a ver las cosas en su aspecto más desfavorable y negativo.
Resulta que desde que yo era un insignificante poroto analfabeto que usaba poleras con motivos de sandías, hasta el día de hoy, me he dejado dominar por el pesimismo que rodea a los sentimentaloides clásicos. Hay ciertos factores que me han marcado más durante este transcurso pesimista de mi vida, hechos puntuales que marcaron la diferencia entre ser una persona apática y ser una persona apática pero con poleras con motivos de sandía.
El lunes pasado me saqué los zapatos y corrí por los miserables pastos que hay en mi universidad, intenté darme una voltereta pero eso fue demasiado y terminé desparramada en el suelo. Feliz. Más que con trescientos pesos bonaerenses malgastados en el Abasto.
Antítesis 1: El dinero no hace la felicidad, el pasto sí.
Necesidad 1: Poder tener un mejor estado físico para dar la voltereta y no morir en el intento.
Ser pesimista en esta vida no te ayuda a nada, no te ayuda a encontrar las llaves cuando las pierdes ya que el secreto para tener éxito en la vida no se encuentra después de llegar al nirvana ni después de leer el libro el secreto (que ahora tiene versión dvd calificada para los dormilones). Sin embargo, me remitiré en uno de los aspectos más destacables del libro de Rhonda Byrne, en la parte de la ley de atracción. Si te sientes atraído a morder una piña con cáscara sabiendo que puedes dañarte las encinas, no consultes a tu odontólogo ¡sólo muerdela!... no, en realidad no me refiero a eso, me refiero a la posibilidad de alcanzar las cosas a través de un pensamiento positivo que genera una energía que se va al cósmos y luego éste te lo devuelve en forma de hecho concreto exitoso.
De acuerdo a esto, me pregunto cuál será la conexión al cósmos. ¿Dónde miechica queda el cósmos? Si el cósmos existe, tambien existen las ideas progresivas, por tanto el cósmos es como el dolor, una cosa que no tiene forma, es personal e intrasferible.
Para terminar quiero decir que he hecho el peor análisis del pesimismo que ningún ser humano podría hacer, sólo que ahora tengo una polera con un motivo de sandía y me muero por morder una piña. ¿El resto? Sólo fueron ideas paralelas. Usted se lo ha imaginado todo.

miércoles, 14 de enero de 2009

10 pasos para calmar la angustia universitaria-veraniega

¿Cómo me piden que no esté triste si el maldito Facebook se encarga de resfregarme en la cara, las fotos de mis amigos pasandola espectacular en playas de aguas transparentes? mientras yo me resigno a seguir tragando pan, mordiendome las uñas, mientras paso inanimadamente mis dedos sobre las páginas desgastadas de las guías a prueba de estúpidos que yo fui incapaz de memorizar... o que, para que no suene tan feo, por culpa de la toma y posterior paro, vinimos a condenarnos nuestro enero.
Hoy fui al cajero automático de la copec que esta frente a mi Universidad y compre un paquete de chicles de sandia, luego crucé la calle e ingresé al establecimiento, me senté en el café de la entrada y compre una coca cola chica mientras encendía un cigarro muy barato. Pensaba que para haber llegado al punto de estar sentada un catorce de enero en la universidad o estoy en un lugar de extremo izquierda o yo tengo serios problemas de entendimiento.
Quiero plantearles una serie de tips para capear la nostalgia de no poder dormir hasta tarde, romper los cuadernos y no verle la cara al señor de la micro, se trata de diez sencillos pasos para calmar la angustia de tener que ir a clases en enero mientras todos estan veraneando, ponga atención a lo siguiente si no quiere morir en el intento:
1.- Evita usar el Messenguer: Esta científicamente comprobado que mientras tu estudias los sabados por la noche, tendrás sólo dos contactos conectados y ambos no disponible porque estan en sus terrazas bebiendo piscolas.
2.- No intentes ver fotos en Facebook: Por favor comprende que a las personas nos gusta ventilar nuestras intimidades, que tu observes que copete tragas los fines de semana o cuan bonita es la gente con la que te relacionas, es natural que quieran capturarlo y publicarlo en Internet, mientras tú te mueres de envidia sentada en tu escritorio imprimiendo guías.
3.- No consumas alcohol: Eso sólo te ayudará a invocar sentimientos de nostalgia y comenzar a llorar por no poder estar con los amigos lejanos, te provoca hacer llamadas innecesarias por teléfono en la madrugada.
4.- Ve al supermercado con tu mamá: Nada más enternecedor que llevar las bolsas con frutas y verduras a pesar, mientras tu mami empuja un carrito en el Jumbo y se va a comprar queso. Eso te recuerda que existen cosas más aburridas que tu situación, disfruta del dolor.
5.- Prepara actividades extraprogramáticas: Tirate a la piscina, sal a andar en bicicleta, compra tomáte, palta y cebollín y hace guacamole, o en el peor de los casos intenta hacer un queque, eso distrae bastante.
6.- Escucha a los Beatles mientras haces el aseo de tu pieza: Haz una redecoración y cambia de lugar la cama y los muebles mientras escuchas "all together now" y "hello goodbye", te aseguro que suben mucho el ánimo.
7.- Haz manualidades proactivas: Intenta crear un calendario de actividades y actitudes positivas, recorta cartulinas con la programación de un mes de verano en la universidad y que se oponga a la rutina, ¡¡aprovecha de usar lápices de colores y papel lustre!!
8.- Lee algo que no tenga que ver con la universidad: La feria de las pulgas te ofrece una amplia gama de títulos de libros muy usados o fotonovelas del año 40' (se los recomiendo), métete a la tina y ponte a leer.
9.- Baja películas cómicas o series de entretenimiento: En tus horas libre no te tortures en pensar que tus amigos estan tomando melón con vino en la playa y enfócate en tu sentido del humor, date un tiempo para retorcerte de la risa con películas de comedia (te recomiendo superstar, jamas besada y loco por mary... son estúpidas pero hacen efecto)
10.- Ve al mall y destroza la tarjeta de crédito: si ningún paso te sirvió, solo ve al mall y comete a Ronald McDonald y asegurate de que las multitiendas queden vacías.

martes, 6 de enero de 2009

Conduciendo con María Luisa

A estas alturas no saber dar la vuelta a la manzana en el más miserable vehículo, es como ser un analfabeto -automotrizmente hablando- y no servir para nada. Es cierto, las calles cada vez son más grandes, pero los postes y los autos chocables estan tan cerca y por algún extraño motivo son el blanco de la mayoría de despistados que deambulan a velocidades no permitidas (algunos manejamos tan lento que producimos choques traseros). En fin, la gente que no sabe manejar es siempre burla de la gente que escucha las catastróficas anécdotas y potenciales asesinos de sus copilotos.
María Luisa se sube al chevrolet que a estas alturas sólo es "chevrol" porque los ladrones le robaron el "et" y conduce a una velocidad constantemente irritante, mientras los transeuntes corren por sus vidas para evitar ser aplastados por el auto verde-gay. ¿Cómo puedo explicarles el color verde-gay del auto de mi madre? Primero piensen en la cola de una sirenita verde brillante, mezclado con el color de la típica polera que usaría un gay en el gimnasio. Ese es el color.
Cada tarde (en realidad aquellos en que la Marisour presta el auto), María Luisa cambia el dial de la pudahuel para poner la rockandpop ya que nunca encuentra el disco del submarino amarillo y prefiere mantener la vista en las lines pintadas en la carretera que en los cadáveres de caninos aplastados. "Antes me gustaba manejar, ahora prefiero comer manjar viendo a los hijos del Monte", cuenta María Luisa, mientras tararea una canción en yugoslavo (María Luisa sabe hablar yugoslavo cuando conduce). Ella cuenta que el primer poste que botó fue el segundo día que se subió a un auto. "Iba a mi casa y tenía que doblar pero como que se me resbaló la mano y doblé antes y le pegué un pequeño choque al poste que controlaba la entrada por control remoto de los vehículos del condominio", cuenta con algo de pena.
"La verdad es que fue más que eso, cuando botó el poste, también botó la pala con la que hago aseo en las escaleras", cuenta el conserge de aquel depto, quien además agrega que estuvo a punto de atropellar a un niño chico rubio que no sabe de dónde salió.
María Luisa cuenta que lo que más le carga de manejar es la terrible posibilidad de aplastar palomas. "Siempre hay muchas palomas y a veces me da miedo aplastar a la madre de alguna paloma y dejar palomitos huerfanos, creo que no podría vivir con eso", cuenta mientras dobla a avenida Brasil y se rie de una persona coja que cruza la calle. "No lo puedo evitar, soy mala", finaliza.
Son cientos los postes doblados en la ciudad de Antofagasta y miles de palomas aplastadas, aún así, María Luisa no puede evitar hacerle el quite a los hoyos. "Es que siento que cuando paso por uno, con cien puntos, como el juego de nintendo de las tortugas ninja ¿alguna vez jugaste eso? a propósito, tengo ganas de comer pizza ¿pidamos una por teléfono?", pregunta mientras le apreta varios botones a la radio porque comenzó un regeton particularmente obseno.
María Luisa marca los números de su celular cuando la luz del semáforo cambia a rojo. Ella sabe que es malo hablar por teléfono mientras se conduce. "De hecho, nunca lo hago, sólo cuando hay emergencias de pizza", susurra mientras presiona el botón de altavoz en el aparato.
"Me imagino toda la gente que ha chocado por andar hablando por celular, te creo no sé, chocar por mirar un perrito podley pero por hablar... no, no se que onda esa gente", cuenta tras hacer el pedido de una pizza mediana de tres ingredientes: espárragos, espárragos y tomáte.
María Luisa recuerda que su segundo choque fue en la casa de su padre pero éste no se dió cuenta porque su auto estaba tan abollado que tampoco percibió el moretón que su hija se hizo trás el golpe que recibió con el manubrio. "Gracias a la madre Teresita de Calcuta, no me quebré ningún diente, creo que ahí si el meme se hubiera dado cuenta", comenta.
La relación entre las bebidas alcohólicas con la conducción siempre arrojan trágicos resultados. "Tengo algunos amigos que manejan después de haber tomado harto, yo cuando salgo a carretear en auto prefiero tomar una Redbull, una Pepsi o un té verde", agrega que jamás se ha visto envuelta en accidentes ni jugoseos productos del alcohol con el vehículo. "Copete y auto no combinan, prefiero morir chocada por un camión bien sobria que morir por chocar una vaca en estado de ebriedad", cuenta.
María Luisa recuerda su tercer choque en la cuarta región con dos amigos donde fue a parar a la comisaría a las 3 am donde una carabinera lesbiana se la comió con la mirada. "Siempre he sabido que me gustan los hombres, así que su peinado estirado no me hizo nada, sólo recuerdo que redactó muy mal la constancia que el dueño del auto chocado se dedicó a exagerar. Alguien debería implementar un curso de redacción intensivo para los carabineros de la cuarta región" cuenta, mientras apaga la radio porque en el auto de al lado suena una canción muy folk que le gusta. "A veces pienso que yo no soy la que tiene mala suerte, sino que los vehículos que estan muy cerca mío son los que tienen mala suerte de toparse conmigo".
El departamento de María Luisa ya está cerca, mientras espera que la reja se abra hace alusión a la cantidad de pruebas que ha rendido en sólo dos días, en las cosas que querría hacer si se ganara la lotería y los nombres más graciosos de niños inscritos en el registro civil. "Siempre tengo hartas cosas en la cabeza, por eso me cuesta responder cuando me preguntan algo, el otro día alguien me preguntó si tenía algún tipo de retraso y yo sólo le dije que iba retrasada a clases de filosofia".

miércoles, 19 de noviembre de 2008

¡Cuidado!

Hace poco descubrí que tengo una serie de poderes. Los puedo utilizar sólo cuando mi consciencia no tiene idea de que los tengo, osea, en casos subjetivos en donde la razón se bloquea y da paso a los instintos asesinos que todos llevamos dentro.
En ese brevísimo lapso entre la caída de un vaso y la probable destrucción material de éste, soy capaz de destruírlo antes de que la primera partícula de vidrio toque la superficie, para porsupuesto, dejar la peor embarrada del día.
Sólo quería decir que cualquiera que ose a revelar esta información, cuiden sus vasos e implementos de cristal porque ando con ganas de romper vidrios.

martes, 18 de noviembre de 2008

El submarino amarillo

Tengo ganas de hablarle. De recordar como eran sus frases, como reemplazaba las letras con números o caritas. Tengo ganas de recordarle que aún lo recuerdo.
Se nos hizo tan larga la calle aquel día. Estaba nublado y comenzaba a odiar la ciudad porque todo lo que respiraba era el aroma de tu chaqueta (nuevamente) sobre mis hombros. Hacía frío, tú repetias frases memorizadas para que yo me diera cuenta de que estabas preparado para tu exámen del miércoles.
- ¿Por qué insisten en inventar nombres tan largos y raros? - le pregunté mirando el suelo.
- Porque nos pagan por letra - me respondió, serio. Calmado.
Acabo de ver una palmera pequeña, podía caber en la palma de mi mano. Si pudiese ponerle nombre, le pondría aquel que escogimos para el perro que alguna vez tendríamos si nos casaramos.
- Recuerda que sólo es ficción, jamás me casaria con alguien como tú - le dije, una tarde de agosto. Era nuestro mes favorito porque las clases acababan antes de que el cielo tomara tonalidades rosáceas.
- No te vas a casar conmigo porque te vas a casar con otro - me respondió, lanzandome una almohada - pero te vas a arrepentir, yo tendré mucha plata y mi esposa tendrá muchas tarjetas de crédito.
- Sí claro - respondí mecánicamente.
Podíamos alargar los álamos. Estirar las nubes, mover las cosas con el pensamiento, arrastrar miradas y reirnos en silencio sin producir mueca alguna. Podríamos haber detenido el tiempo y el espacio y quedarnos rodeados de diamantes instantáneos.
- ¿Sabes que es lo que más me duele pollito? - me preguntó, viendo como yo caminaba mirando hacia las líneas del suelo que no quería pisar - que tarde o temprano dejaremos de hablar. Tu te irás al norte, yo me quedaré en el polo norte (aquel más digno) comprarás un perro, tendrás una vida preciosa rodeada de gente que te amará, tendrás un ejército de pretendientes y te vas a olvidar de mi.
(- No hables pelotudeces...) pensé.
- Pero respóndeme... siempre te quedas callada. Por último dime que me necesitarás para limpiarle las mugres al perro chico que tendrás cuando sal´gas del colegio y vivas frente al mar.
(- Que complicado que se me hace no pisar las líneas...)
- Ya, bueno. Si sé que no hablar es tu dialecto preferido. Oye... ¿dejemos de fumar? Es muy feo que tú fumes, pero yo dejaré de hacerlo para que tu no lo hagas ¿ya?
(- Quisiera que te calles un momento... )
Silencio.
- ¿Sabes que es lo que más me duele pollito? - me dijo, con los ojos nublados y la camisa gris ondeando - es que no me quieres ni un poquito de lo que yo te quiero.
Tengo ganas de recordarle que aún lo recuerdo. Y decirle cuánto lo quise y cuanto me ha costado recordar las anécdotas. Siempre anduvimos en el submarino amarillo y sin darse cuenta un día, él se bajo.

martes, 11 de noviembre de 2008

Fotolog v/s Facebook

¿Recuerdan aquel sitio de Internet llamado Fotolog? Sí, aquel invasivo producto de mentes japonesas que intentaban dominar a las masas occidentales proviendolas de sitios personalizados para subir fotos (en su mayoría de gente sacandose fotos a sí mismas, en sus baños y con poca ropa). ¿Recuerdan lo que era ser Fotolog Gold? Aquellos especímenes que se jactaban de pagar tres mil quinientos pesos mensuales por subir 6 fotos diarias y recibir cerca de 200 posteos por fotos del tipo "hola, agregame a efes, si no me posteas una maldición hindú caerá sobre tu descendencia" de personas desconocidas pero que, por increíble que parezca, utilizaban al igual que todos aquel instrumento de perfección llamado "fotoshop".
Todos los que hemos sido parte de la masa internáutica hemos sido abducidos por ciertos prototipos de programas virtuales que nos hicieron pedazos la cabeza alguna vez en nuestras vidas. Son pocos los que pueden decir "yo nunca tuve fotolog", y si realmente pertenecian a ese grupo, puedo asegurarles que se pasaban la mitad del tiempo en Internet revisando Fotologs de otras personas y memorizando sus patéticas vidas.
¡Está bien! ¡Reconozcámoslo! ¡Fuimos tontos! Y algunos seguimos siéndolos.
"Yo ocupo el Fotolog porque gracias a él conocí a mi actual pololo, un día me posteo, le devolví el posteo y nos juntamos en el mall a tomar helado. Ahora llevamos una hermosa relación de tres días", señala Javiera, una jóven pokemona de doce años que fuma un cigarro barato escondida en la plaza frente a su colegio mientras espera que el furgón escolar la pase a buscar.
"Ah, na que ver, yo ocupo Fotolog porque todos mis amigos son de otras ciudades, entonces es como el único medio para cachar como estan porque llamar por teléfono es muy caro", le contesta Carolina, compañera de curso de Javiera, solo que ésta en vez de llevarse un cigarro a la boca, fuma marihuana y mastica chicle con la boca abierta.
"Yo creo que tengo Fotolog porque soy bonita. Entonces me saco hartas fotos con ropa escotada para que más niños me posteen y onda ser popular en las fiestas del colegio. Hace dos meses que soy gold y ahora me reconocen en la calle, siempre dicen "mira ahí va la xpekkitaah__x" y es bacán ser conocida", dice Pekita con mucho orgullo.
¿No tienen vergüenza enanas viciosas? ¡Donde estan sus madres! A mi que me cuesta esto del periodismo integral, ir a preguntar y saber porqué mierda ocupan el Fotolog, veo que las niñitas están perdidas mientras que yo a su edad (no se si por tonta o porque me criaron bien) jugaba con barbies y leía a Papelucho.
La verdad es que los motivos por el cuál se usó mucho el Fotolog son tan variados como números de páginas del mismo. Pero es sorprendente darnos cuenta de cuanto ha bajado el uso del portal fotográfico, ahora que ha llegado ante nosotros la nueva moda de Internet: el Facebook.
Facebook es un sitio web en base a redes sociales creado por Mark Zuckerberg. Originalmente era un sitio para estudiantes de la Universidad de Harvard, pero actualmente está abierto a cualquier persona que tenga una cuenta de correo electrónico. Los usuarios pueden participar en una o más redes sociales, en relación con su situación académica, su lugar de trabajo o región geográfica.
Al comienzo comenzó como un espacio tímido. Eran pocos los que conocían su existencia, y los que la conocian sólo se dedicaban a responder inútiles test que te decían que vegetal eras (ser un tomate era lo más cool) o qué grupo de rock te identificaba más, o uno de los más patéticos, que clase de papel higiénico estaba hecho para ti.
El caso es que a medida que han avanzado los días, pocas son las personas que no tienen Facebook. Se ha convertido en una herramienta de navegación tan importante que incluso los fanáticos de Leonardo Farkas han motivado una posible postulación presidencial del empresario de los rizos de oro, incluso yo tengo que enviar comentarios para un ramo de mi carrera en el portal de Facebook cada lunes antes de las 12 de la noche o me gano un uno.
Las tecnologías a medida que se perfeccionan, ganan más adeptos.
¿Qué es lo que viene después?

¡Tantos noviembres por vivir!

¡Atención mis ávidos lectores! ¡Está confirmado! ¡Moriremos todos dentro de veinticuatro horas porque un meteorito doscientas veces más grande que nuestro planeta, caerá justito donde usted y yo estamos sentados! Oye... para. En serio... ¿Que sucedería con nuestras mentes tan dispersas en caso de cataclismo mundial?
La gente estúpida comenzaría a saquear las grandes tiendas. Suele pasar en las películas de grandes desastres naturales, el típico gordito corre con sus piernas estrechas intentando robar un televisor más grande que él, mientras un huracán destroza la ciudad.
Los más creyentes de seguro caminarian descalzos hasta la primera virgencita milagrosa para rezarle sin descanso, implorandoles el perdón de sus pecados y anteponiendo a sus vecinos para que mueran primero (sus vecinos tenían las grutas más bonitas dentro de sus casas, por ende, los odian).
Los más inteligentes, intentarían ser parte de la NASA e ir ellos mismos a destruir el pedazo de roca interestelar, sabiendo que si mueren en el intento, otro idiota logrará salvar el mundo y quedara como héroe perdido en el tiempo... aún así lo intenta, o por lo menos, arranca hacia fortificaciones subterráneas rodeados de latas de comida, creyendo que con eso podrán subsistir durante años, con duraznos en conserva hasta perder la razón.
Si el mundo se acabara mañana ¿Qué haría?. Es tan trillada la pregunta, la he escuchado en concursos de creatividad radial, a las modelos de miss universo y hasta a mi abuelito Q.E.P.D.
Yo no sé que haría. Comería mucho tal vez... pero eso ya lo hago. A lo mejor no leería las materias de los ramos que me complican... pero eso ya lo hago. Quizás me dedicaría a ver tele varada como una ballena... también lo hago.
Alguien me pidió que escribiera sobre esto y resultó ser que tenía razón. Vivo mi vida como si fuera el último (claro que hay excepciones, si fuera mi último día de vida, tomaría tanto tequila que el meteorito se espantaría de mi borrachera, o nadaria mar adentro a buscar ballenas, pese a que le tengo miedo al agua).
Al final, son tantas cosas las que quisieramos hacer si fuese nuestro último día.
Pero... ¡Atención mis ávidos lectores! ¡Está confirmado! ¡Nos quedan miles de días para disfrutar del fulgurante sol de noviembre... tantos noviembres por delante, nada nos puede salir mal!