domingo, 24 de agosto de 2008

La Gabriela

La Gabriela lleva ese nombre por una tradición literaria anticuada. Su abuela, la Gabriela Alfaro, que en realidad se llama Elena Gabriela y ha insistido toda la vida en que la llamemos "mamá gaby", fue hija de una de las tantas secretarias de la Lucila Godoy (Gabriela Mistral). La Pradera Florida, amiga y confidente de la poetiza, en un intento de perpetuar el recuerdo de su amiga delegó el nombre de origen hebreo que ahora lleva mi hermana de doce años.

La Gabriela no hace caso. Hay que gritarle cinco veces para que obedezca. Se queda pegada viendo televisión en extrañas posiciones que parecen haber sido diseñadas para contorsionistas, y sin embargo para ella son cómodas. Come como una condenada, a veces tengo que gritarle que es un puerco cochino para que deje de morder las cosas que encuentra dentro del refrigerador. En algunas ocasiones es incondicional y es capaz de entregar todo lo que tiene por conseguir algo, pero es descarada para jugar juegos de mesa. Poseedora de una voz aguda y un sentido del humor retorcido, es capaz de reirse de mis absurdas imitaciones del cirque du solei, me acompaña a comer tallarines a la hora que sea, es mi compinche en conseguir dinero para gastar en cosas inútiles, es predecible y manipulable, pues controlo sus gustos musicales y le he formado un oído musical envidiable para una niña de doce años, aunque aún no puedo evitar que escuche a los jonas brothers, que representan una secta satánica compuesta por tres hermanos que son la versión recargada de los hansons.

La Gabriela no tiene sentido del ritmo, y es pésima en temas de coordinación. Se resbala en el suelo, se ducha media hora, deja el baño empañado y me ocupa el shampoo, me hace rabiar, me roba el maquillaje pero aún así la amo.

Es mi hermana chica, a la que muchas veces he agarrado de las mechas y la he acusado por hacer maldades. Me aterra, pese a ser nueve años mayor que ella, no estar en algún momento de su vida en que me necesite. Siempre he sabido que la Gabriela, la del nombre de mujer adulta, la que es capaz de contener las lágrimas, es más fuerte que la simple María Luisa que se escuda en las letras. La Gabriela es admirable y estos son sólo vestigios de una veta literaria que nos legaron, porque pese a no haber artistas en la familia, el arte lo creamos nosotras, diariamente, tú pequeña con tu vilonchello que ratos suena como una sierra electrica y yo con mis metáforas limpias para ti, a tus doce años.

Niñitas



Antes, las mamás que vestían de vestidos floreados a sus niñitas, se encargaban de llevarlas ellas mismas al colegio y no en furgones ni encomendándosela al vecino con auto. Antes, las mamás luego de dejar a sus hijas en el colegio, se reunian todas en la casa de la mamá más cercana y tomaban té, pasaban horas viendo el buenos días a todos, riendo y armando los disfraces que usarían sus retoños en presentaciones escolares.

Las mamás no mandaban a hacer los disfraces ni mucho menos los arrendaban. Las niñitas nos juntabamos a tomar la leche tibia con chocolate, sagradamente a las cuatro de la tarde para luego ver la novela del canal siete y jugar un rato con las muñecas o ponernos tacones y pintarnos los labios y creer que eramos mujeres grandes que firmaban cheques y fumaban tubos vacíos de lápices blancos.

Hace poco, una amiga de infancia a la cual recuerdo con mucho cariño y a la que suelo encontrarme en los baños de mujeres de algunas discoteques en mi ciudad natal, recopiló algunas fotos, muy antiguas y que, gracias a la magia de internet, que subió a facebook.

Eramos niñas. Niñitas reales. No como las que te encuentras en los malls hoy en día, que visten jeans apretados y zapatos de adultos en miniatura y se pasean hablando por sus celulares con aquellos peinados pokemones indecentes que pareciera que fueron creadas en serie.

Usabamos vestidos, zapatos de charol, el pelo corto porque era típico que se armaba una plaga de liendres endemoniada que al final todas terminabamos las tardes del domingo con la abuelita encima tratando de despiojarnos.

No sé que tan bueno sea el cambio de generaciones, pero sí pienso, y puedo decir con mucha alegría, que me siento feliz de haber vivido las etapas que me correspondían en los tiempos que fueron necesarios. A lo mejor, cuando teníamos siete años, no chateabamos ni jugabamos con grandes cosas, sólo eramos felices llenandonos de barro e imaginando que poníamos un negocio con la mercadería que había en la despensa. Ahora, cierren los ojos y piensen en los juegos infantiles de nuestros padres, ellos -que sólo ellos- pueden recordar lo que es tener los dedos brillantes por haber atrapado una mariposa en el jardín y haber jugado hasta el cansancio el corre el anillo.

¿A qué habrá jugado la Pradera Florida?

Juegos Olímpicos

Siempre me han gustado los juegos olímpicos. Recuerdo que cuando era más niña, me sentaba a comer chocapic con amiguitas del colegio y nos emocionabamos viendo la gimnasia rítmica. También recuerdo que en los veranos en la playa, con mis primos jugabamos a hacer nado sincronizado, lo cual nos salía pésimo, pero la típica tía que nos pellizcaba las mejillas y nos obligaba a comer cuchufli, se encargaba de decir que eramos estupendos y que de grandes, seríamos famosos atletas. Que pérdida del juicio tuvo esa pobre tía, años después, caminando por las callecitas de un desierto Copiapó dominguero, en su desvarío, juraba de guata que estaba en Italia, admirando los pimientos polvosos elevarse sobre su cabeza; perdida total de la realidad. Por supuesto que predijo que seríamos grandes atletas, si fue capaz de confundir Copiapó con Italia, ¿que más le puedo creer a la tía Gladys?
Los juegos olimpicos que se celebraron este año, distan muchísimo de lo que en años anteriores eran (por lo menos, de los cuatro que he visto en mi vda). Partiendo porque los japoneses llevaban más de seis años practicando esos movimientos anormalmente coordinados, y obviamente estoy segura que el aro que debía encenderse con la flecha encendida, estaba rodeada de gas, porque si no se hubiera encendido, la honra de la familia del chinito encargado de prenderla, hubiese quedado al otro lado occidental. Quizás hasta lo hubieran matado.
El hecho de que una nipona preciosa de rostro angelical hubiera quedado aplastado por la aberrante verdad, realmente no cantaba sino otra pequeña niña que no reunía los atributos físicos que los encargados del certámen creían que representaban a su país. ¿En que estaban pensando los muy imbéciles? ¿No se dan cuenta que le arruinaron la autoestima a esa pobre niña que lo único que necesitaba era un tratamiento de ortodoncia y un buen peluquero?
No me queda claro como, el país quizás más evolucionado en el globo, sea capaz de cometer tales errores.
En fin, suicidios, el ucraniano levantador de pesas con cuatro veces lo normal de doping en su cuerpo, estadounidenses enfervorizados por igualar a japón en medallas, y la triste pero orgullosa realidad chilena de hacer show hasta donde no se debería. Los fugaces y penosos quince minutos de fama del ciclista Almonacid que en su desesperado intento por figurar y no usar una estrategia que le permitiera por lo menos llegar, finalmente corrió sólo y ni siquiera llegó último, ¡ni siquiera llegó!
Pero todos estos detalles son los ingredientes sabrosos de unas olimpiadas, que según mi opinión como simple mortal espectadora que se amaneció viendo al Feña Gonzalez, fueron increíbles, pues sin estos escabrosos detalles no tendría que escribir en este blog ni podríamos reirnos ni tomarnos unas tazas de te con mis amigas comentando lo lindos que eran los nadadores alemanes.

Mujeres

Mujeres... mujeres morenas, mujeres bajas, mujeres que compran en multitiendas, mujeres que se echan palta en la cara para evitar ser consumidas por las arrugas, mujeres estresadas, mujeres deportistas, mujeres dueñas de casa, mujeres analfabetas, mujeres envidiosas, mujeres muertas en vida, mujeres jóvenes, mujeres dormidas.

Nos peleamos la vida por ser mejores mujeres. Tenemos un sentido maravilloso para saber la realidad, y somos capaces de rompernos las manos con tal de conseguir lo que queremos.

Nos quejamos, y con justa razón, queremos que los hombres sepan exactamente qué es lo que queremos sin que tengamos que dibujarlo y ponerselo frente a sus narices. Porque las mujeres queremos atención, queremos abrigo en días nublados, queremos sentirnos imprecindibles, necesarias, útiles. Mujeres que no nos conformamos con el elitismo exclusivo, ni los hedonismos masculinos, y mucho menos con las ideas retrógradas machistas. Mujeres que tenemos los óvulos contados, no nos sintamos reprimidas por ser mujeres, es más, aprovechemosnos de nuestra condición femenina para hacer cosas... cosas simples como, por ejemplo, apoderarnos de la mente de nuestro querido sexo opuesto. Y conseguir el mundo, dicho sea de paso.

viernes, 8 de agosto de 2008

Elficamente imbéciles

Luego de una conversación tan incoherente como la idea de que un hipopótamo salga de un huevo, un amigo me regaló una idea para transcribirla y potenciarla. "Haz una columna", me dijo, luego de una serie de improperios.
"Hay mucha gente weona que se hizo su mail basado en "como seria tu nombre si fueras elfo del señor de los anillos", no importaba si se llamaba Juanita, Camila, Claudia, eras Luthien", me dijo mi amigo hace algunos días.
Y pensé en los fanatismos desenfrenados (uno de los temas potentes de este blog) y en las estupideces que uno puede llegar a hacer por ellos.
Yo leí el Señor de los anillos y quedé en la página 241, cuando los diminutos elfos de orejas puntiagudas salían de la comarca en la loma de la punta del cerro y se dirigan a esconder sus pequeños traseros porque una fuerza maligna los perseguía, y Frodo se ponía el anillo y desaparecía. Me dormí en ese momento. Y cuando desperté (hace veinte minutos) me di cuenta de que la trama es bastante absurda, independiente de que los fanáticos de Tolkien ahora me quieran quemar en la hoguera por lo que digo, pero cualquiera que tenga tiempo libre puede crear una utopía de lenguajes, mundos paralelos y graciosas formas fisiológicas.
Luego de una ardua investigación, he encontrado la página web que traduciría tu nombre en idioma elfico. Un miembro de la comunidad del anillo, percatandose de la estupidez de página, señaló, "mi nombre traducido al élfico es Elessar y traducido al idioma hobbit seria Till Bramble of Willowbottom. Esto podria ser traducido directamente a "Caja zarzamoras del culo de la viuda", lo cual además de ser ridículo, podría ser causa de demanda a tus padres elficos por haber recibido aquel denigrante nombre.
Me dirigí a la página web que traducía tu nombre y me salió lo siguiente para María Luisa Córdova: "Primula Proudneck of Tuckborough", luego traduje el nombre de mi querido amigo que me dió el tema, y salió: "Milo Proudfoot of Standelf". En el hipotético caso de que usted se llamara Nicanora Cortes, su nombre elfico sería "Ruby Peatfingers of Brockenborings", o en el peor de los casos, Wenceslao Carvajal sería "Bungo Knotwise of Michel Delving".
Me dedique a investigar de cerca la situación, y descubrí que una serie de nombres famosos y grandilcuentes, no son más que porquería elfica de mala calidad.
Así que como simples mortales no nos sintamos tristes, porque Kate Moss se llama "Tigerlily Tighfield of Tookbank", Jim Sturgess se llamaría "Sancho Bramble of Willowbottom" e incluso Alfredo Lamadrid no se salvaría con "Meriadoc Bunce of Brockenborings".
Lo que me perturba es la macabra idea de que tengo cerca de veinte contactos en messenguer cuyos nombres de correo electrónico, son nombres elficos.
¿Qué pasa por sus cabezas?
¿Que piensa usted al respecto?
Si quiere traducir su nombre de manera estúpida y eficaz, haga doble click aquí:

lunes, 28 de julio de 2008

Escribir es bonito

Lo miro de frente y con mi peor cara de asco, le digo que no comprendo como puede amar la idea de ponerse guantes quirúrgicos y registrar entrañas desconocidas, y presenciar sangre, visceras y cuanta porquería de órganos.
El otro toca la guitarra, lo hace bien, es delicado, personalmente me encanta, pero todos los fans de don Omar lo quemarían en la hoguera porque a ellos no les llega la pasión que desborda el rock británico.
Ella va en cuarto año de leyes y me recita capítulos completos de la constitución y yo no comprendo de dónde saca masa encefálica para recordar tanto número.
Todos se sienten cómodos desarrollando sus aptitudes, que por más retorcidas que me parezcan, las respeto porque me gusta que me respeten, (igual, les digo en sus caras que jamás en mi vida estudiaria nada con números o células) por eso, creo que al ser partidaria de el arte más sutil al que sólo el analfabeto no puede comprender, soy fanática de cada letra. Letra como ícono incluso, la maravillosa forma de la "f", y recuerdo que cuando iba en primero básico ocupe un cuaderno completo de caligrafía porque me costaba escribirla. Y mi profesora de matemáticas nunca logró enseñarme a restar, iba en segundo medio y saca mi arcaico celular resistente a cualquier caída macabra, y restaba con la calculadora integrada. No hubo caso. Odiaba desde chica la sangre, por el hecho de que veía gotitas de ella en el delantal de mi papá.
Lo hermoso de escribir es que todos lo hacen. Publicandolo en un blog o no, todos nos hemos sentado a escribir porque nos ha nacido, un poema, una canción, una frase, una carta de amor, una columna de crítica irónica -como la mía- no con el fin de que todos te lean, sino de crear una bitácora virtual a la cual recurrir a las seis de la mañana cuando la fiesta se ha terminado y las ideas escasean.

jueves, 24 de julio de 2008

Viva la vida - Coldplay

Hoy registro una caja con cosas que no sabía que todavía guardaba, cartas de amor de un psicópata lleno de espinillas que me seguía a los quince años, papeles de "candys" y turrones extra duros que lograron sacarme un pedazo de muela sobreviviente del tratamiento conducto. Miro el estuche de cd's y me mira con nostalgia el primer disco de coldplay, negrito, con su sello rojo, casi rayado completo.
¿Se les habrá echado a perder el negocio a los reveladores de fotos? Ahora la gente (a excepción de la Zulema, la amiga de mi abuela que tiene 70 años) sacan fotos con cámaras digitales y ya casi no las mandan a revelar porque es más fácil conectarle un cable y pasarlas al laptok que darse la lata de ir a desarrollarlas.
¿Habían pensado en eso? ¿Pasará lo mismo con los cd's?... creo que en unos años más, será tan poco común tener un cd de música original, como guardar en el fondo de la cartera un billete de 500 pesos. Súper interesante.
Tengo que escuchar a Coldplay. Me digo yo. Porque a veces hablo sola, soy un tercio, no media loca. Pero si escucho un cd, tengo que hacerlo con estilo en un equipo de música, una lata meterlo al laptok, porque puedo bajar la canción de internet o verla en youtube y perderá el misticismo de lo antiguo y revelador.
Trouble suena limpio y moderado. Hasta más bonito que en el computador. Cierro los ojos y me devuelvo a mis quince años, cuando mi mejor amiga en ese entonces me regalo el disco para mi cumpleaños y nos dedicabamos a escucharlo doce veces al día, los siete días de la semana y los tres meses de vacaciones que teníamos. Lo llevamos a Tongoy, lo puse en mi "cd stereo" (¿esas cosas todavía existen?) y lo llevaba en la guantera del auto, soñando que algún día marisour pondría un reproductor de cd en el auto, pero tenía que tragarme el casette de chayanne y más encima callada.
Coldplay me evoca a tardes silenciones, de nubes rosadas, de suspiros y risas agudas, de rituales de escritura en maquinas de escribir que caducaron hace años, de pan con palta, tardes de recoger hojas de los arboles y pegarlas en paneles gigantes, tardes de arena dorada y viento, con la panorámica copiapina y con los pies llenos de tierra. Me recuerda al sabor de los inkats, de los frugeles, de los sobres que traían manjar y que costaban cincuenta pesos... me recuerda a su voz, a sus pestañas, y a su forma de poner la boca hacia el lado porque estaba pensando en paneles solares.
Con coldplay me enamoré y me desencanté.
Y ahora "Viva la vida", el último disco de Coldplay, que pretendo comprar con la primera mesada que tenga en mi mano, se convierte en la consigna de las cosas nuevas, de una etapa increíblemente hermosa. Suenan los violines, y previo desencantamiento, me vuelvo a enamorar.

miércoles, 23 de julio de 2008

No se restar

¿No les pesa en la conciencia ir a dormir sabiendo que no te leíste la maldita guía de filosofía que sabes perfectamente que entrará en la cátedra de mañana y que si no te sacas sobre 5, te echas el ramo?. Me siento terriblemente culpable en todo aspecto, asumo mi culpa y de paso me golpeo el pecho repitiendome a mi misma, "no lo volveré a hacer".

Le adjudico mi flojera hiperactiva a mi suerte. Porque creanlo o no, tengo suerte de tener rojos superables, sabiendo que practicamente no estudio para los ramos que no me gustan (como economía por ejemplo) es que me carga tener que analizar gráficos porque según la mamá de una amiga que sabía sacar el karma, me dijo que yo me mande una embarrada del porte de un burro en una de mis vidas pasadas con algo relacionado con las matematicas. Y de pronto, se me enciende la ampolleta y digo: "claaaaro... por eso salí de cuarto medio con promedio rojo en las asignaturas que tenían numeritos" y me doy cuenta que nunca comprobé si mi avergonzante promedio era realmente así porque no se restar.

El meollo del asunto es que es endemoniadamente dificil restar, más que sacar los cosenos, las tangentes y los logaritmos. A mi me cuesta tanto que incluso hacía torpedos en el colegio, y trataba de recordar que cuando uno resta, el numero mayor va arriba y el menor abajo, y que se empieza de derecha a izquierda, y todas esas formulas extrañas matemáticas que no entiendo.
Siempre he envidiado a los amigos que desde chiquititos decian: "cuando grande, quiero ser médico" y ahora está en cuarto año de medicina en una universidad de gran prestigio, o el caso especial de un amigo que siempre solía decir "cuando grande, quiero ser trapecista" y ha pasado por varias academias de artes que terminan rechazandolo por loco. O el caso de un amigo que siempre quiso afilarse los caninos (mal llamados colmillos) porque anhelaba ser un vampiro. Pero, ése es tema de otra entrada en este blog, el tema aquí es que yo siempre quise ser escritora, que resulta casi tan complicado como ser trapecista, cajera de supermercado o carnicera.
Al final, saber o no restar, da lo mismo. Todos los celulares traen incorporado hasta el más prehistórico sistema de calculadora. Pero yo puedo dar fe de que no saber restar, me abrio las puertas a un mundo donde, si los números no están escritos con palabras o Neruda les haya hecho una oda, es arte del mas puro para mis sentidos.

lunes, 21 de julio de 2008

Mi primer frente

Del belga Carlos Hallet
"Sugerencias" llega a Chela Lira

“La exposición de acuarelas del sacerdote jesuita estará abierta al público hasta fin de mes.”

Por: María Luisa Córdova

“Sugerencias”, es el nombre de la nueva exposición presentada en la Universidad Católica del Norte (UCN) a cargo de la Dirección de Comunicación y Extensión (Dicoe) la cual inauguró este martes la obra del artista y sacerdote jesuita Carlos Hallet, calificada como una exploración del color y la luz de los paisajes de Chile.
El objetivo de la muestra, según el propio artista, es reflexionar en tiempos donde hay muchos que parecen virtuosos y se conforman con una vida placentera y cómoda, más que una devoción trabajosa y sólida.
“El autor interviene sin vanidad la naturaleza y el territorio, explorando con el dibujo y el color, los paisajes de Chile”, expresó Claudio Ostria, académico de Arquitectura de dicha institución, quien además señaló que las acuarelas expresionistas invitan a superar las adversidades de la vida, glorificándose y alabando el amor divino.
La inauguración de la exposición que cuenta con 42 acuarelas, fue presidida por la directora de la Dicoe, Heleny Mendiz, quien se refirió al trabajo del artista como, “cálida, moderada, suave y plena de fortaleza”.
El evento contó con la presencia de las máximas autoridades de la UCN, tanto rectoría y académicos, como alumnos interesados quienes destacaron la labor del sacerdote jesuita.
La exposición es de carácter gratuito y estará a disposición de la comunidad universitaria y regional, durante todo el mes de julio.

sábado, 19 de julio de 2008

Peripecias de una perna in the dancefloor 2.0

Aquí es distinto. Aquí es especial. Aquí se me corta el sueño, se me quita el lumbago, me olvido por un instante de los dolores molares que me aquejan. Miro sus rostros conocidos, sus frases hechas compactas y ridículas y me alegro de estar sentada incómoda en el asiento trasero de la camioneta de Romeo.
Me acaban de venir a buscar, las niñas se ven súper lindas, y yo me acabo de bajar del auto porque llegué de Antofagasta. No alcanzé a peinarme, ni maquillarme ni nada que termine en "me". Pero no importa, me pongo la bufanda de mi abuela, agarro mi cartera y me subo a la camioneta.
Les cuento a mis amigos que no quiero tomar más alcohol, y se ríen porque me conocen. Hablan estúpideces, inventan situaciones triviales cuyo formato de risa es ver a dos personas a lo lejos parados uno frente a otro, y uno de mis amigos, imita las voces de los supuestos personajes.
Nos desternillamos de la risa. Romeo saca uno, otro amigo se queja de que nunca le hace efecto, y yo ya siento que tengo esa sonrisa chata y veo cosas que comunmente no veo.
Nos paseamos de antro nocturno de la perdición, a otros antros nocturnos del pecado. No sabemos que hacer, en algunos lugares es demasiado caro carretear, las entradas bordean las cinco lucas sin siquiera traer cover.
La Rozio dice que ella puede carretear sin tomar copete, pero que eso le significa, terminar la fiesta con mucha gente ebria y jugosa mientras que ella siente que no se atreve a mucho sin el elixir etílico. El Pino dice que él tomaria, pero que todo le cae mal a la guata. Y todos nos reímos de su desgracia.
Finalmente logramos entrar a un antro copiapino, demasiado conocido como para señalar su nombre. Dentro del local, pequeño y rodeado de ventiladores que no consiguen espantar el ahogo maldito, nos sentamos en una mesa luego de cobrar los vodkas que tuvieron que pagar los niños.
Como estoy en las nubes, pienso que nosotros mismos fomentamos el machismo... ¿Por qué los niños tienen que pagar y las mujeres no? ¿Es una estrategia de marketing?. Por el momento no me molesta porque así ahorro plata pero al final, me parece muy injusto.
Los niños conversan y miran con cara de babosos a unas pokemonas cuyos bultos estomacales y las zapatillas de neón nos indican que es tiempo de sacar a bailar a los babosos. Bajamos las escaleras que va directo a la pista de baile y comienza el primer round.
Yo me limito a mover los brazos inanimadamente, porque estoy pegada pensando cómo metieron una palmera dentro del local. Luego me doy cuenta deque la palmera es falsa y me obligo a razonar mejor. La chica de al lado, que no la conozco, tiene la mano puesta en el trasero del tipo que acaba de sacarla a bailar. Yo bailo con el Camilo "apretado" Varela, y resulta ser el tipejo más chistoso con el que he bailado. Hace unos pasos tan extraños, como si se electrocutara y tuviera una mano en la espalda... y como estoy en las nubes, pienso que tal vez se trate de un dolor de espalda mezclado con tics neruronales y por eso hace gestos tan graciosos. A mi lado, dos amigos bailan abrazados tiernamente y luego hacen el paso del robot. Me llevo el vaso se vodka a la boca -lo sé, mentí y sí tomé, pero poquito- y sólo quedan restos de hielos rotos. Observo el escenario, y el tipo que anima se lleva la botella de cerveza a la boca y canta la canción que suena pero no se sabe la letra. Miro hacia otro lado y hay una pantalla que muestra el conocido classic proyect, y salen mujeres en diminutos bikinis y unas piernas cuyo fin es una tele y calzan taco alto. ¿Por qué me parece tan extraño? Una mina pasa por mi lado y me pega un codazo, yo la miro, ella da vuelta su melena clara y me parece conocida. Ella me mira horrendo y yo no entiendo nada. Seguimos bailando regeton, yo ruego porque cambien la música y efectivamente lo hacen, pero empieza a sonar las típicas canciones noventeras que a nadie le gusta pero todos se saben.. "oye mi amor no me digas que no" dice la voz del vocalista de maná... "porque yo, no quiero trabajar, no quiero ir a estudiar", suena metallica, cerati y la gente empieza a pifiar.
Les digo a mis amigos que vayamos a sentarnos un rato, y cuando nos vamos, nos damos cuenta de que hay un tipo que representa unos 35 años, viste chaqueta de cuero y tiene un vaso de un líquido incoloro en su mano izquierda, y se mueve solo cerca del escenario bailando como una gogo dancer. Pero a él no le importa, todos lo miran, todos se ríen de él pero ni se inmuta. No quiero que suene como a alguien que se atreve a pasarlo bien, ni nada parecido, porque realmente da pena, no sé si está drogado o tal vez no es de este pueblo maldito que todos te conocen, pero se mueve tan extraño, como si intentara reproducir un extraño baile de personajes de Star Wars.
Decidimos irnos a comer a un lugar llamado "hot dog bus". Entramos en la camioneta y recordamos que una vez Camilo le compró un celular robado a un delincuente por cinco lucas. "¿Querís comprar otro celular?", lo molestan.
Estamos estacionando y yo saco mi grabadora y comienzo a registrar:
- ¿niños nos vamos a bajar? - pregunta la Javiera.
- weon, toi caga de sueño, mañana tengo prueba a las ocho - dice la rozio muerta de la risa
- cochemimareeeeeeeeeee.... - se escucha
- estoy como volado, siento todo rato, como que siento que me miran raro, siento todo raro - dice arrastrando las palabras, el apreadito .
- ¿Estudiaste todo lo que teniai que estudiar Rozio? - alguien pregunta
- La Rozio estudió su nombre no más, pa ponerlo en la prueba - responde el apretado
- El nombre, el curso y la fecha -agrega el Pino ahogandose de la risa
- puta la hueá
- no si, igual estoy raro
- ...papas fritas, ni cagando completo...
- ...aulas de diversidad...
- ¿Aulas son las siglas de que universidad? - pregunto yo
- weona aula, de aulas de clases... jajajajajajaja es como el "televai"
- oyeeee yo no lo dije con esa intención - protesto yo - era de "te elevas"
- amiga yo te entendí en el momento - dice la Javiera.
Jajajajajajajajajajaja
- Lo que pasa - explico yo - es que cuando ibamos llegando a Valparaíso en nuestro viaje, yo le dije a la Javiera que no fumara cigarro porque "te elevay" a la mierda. De "te elevas"... no de "te le vay" jajajajajajajaja
- te le fuiste - dice la rozio jajajaja
- callate mierda - grita el apretado - me siento raro
- oye estamos empañando los vidrios tai longi
- vos soy
- ¿Quien pierde medio kilo?
- ¿Cómo te fumay la lechuga weon?
- ¿hay gente que fuma té?
Luego la conversación deriva a un tema que no voy a exponer aquí por su alto contenido de imporperios acerca de algo que no les contaré pero que alude a mi persona.
Comemos 4 canastos de papas fritas con exceso de aceite, dos completos y una kem piña de litro y medio. Nos reímos escandalosamente, al lado hay un perro que intenta montar a otro perro y dicen: "camilo ya para po". Al final, nos subimos a la camioneta y soy la primera en ir a casa. Saco las llaves, no huelo a trago porque me tomé tres sorbos de un vodka aguado y asqueroso, entro a la casa muy callada, el Igor me recibe lentamente, estaba durmie acurrucado junto a mi hermana, voy a darle un beso de buenas noches a mi mamá para que sepa que llegue bien, me pongo el pijama y me acuesto con el Igor al lado. Mi perro suspira, acerca su humeda nariz a mi rostro y me langüetea la mejilla. Yo estoy cansada, ni siquiera tengo fuerzas para limpiarme la cara. Me quedo dormida y el Igor se acurruca cerca de mi oído.

jueves, 17 de julio de 2008

Un acierto y una decadencia cinematográfica

Creo que hay pocas cosas en la vida, tan dulces como el primer puñado de palomitas de maiz tibias, recien salidas de las máquinas cuadradas manejadas por adolescentes con espinillas que se esmeran por derramar el vaso de bebida. ¿Verdad que algo tiene de místico pasarle el ticket de entrada a la persona que te indica en qué sala se presenta la función?
Luego te sientas, y ruegas porque atrás tuyo no haya alguna persona que le guste patear asientos, que abajo no haya un tipo alto o con sombrero ni que al lado te toque una señora con un niño pequeño que se dedique a gritar toda la película. Empiezas a tragar pop corn y sonríes mientras ves las sinópsis.
Les cuento que fui a ver las dos películas más fuertes de la parrilla cinemátografica infantil para estas vacaciones de invierno. Fui con la ambigua sensación de que no es tan malo tener veintiún años y estar rodeada de niños, y con la secreta esperanza de que tragarme un paquete gigante de palomitas no me hará crecer hacia los lados.
Empezamos por Wall-E. Esta historia es tierna, con un tema poco tocado y emotiva. Es la historia de un pequeño robot que se dedica a compactar cubos de basura (toneladas esparcidas por todos lados) y que vive solo en nuestro planeta, ya que toda la gente fue desalojada hacia transbordadores espaciales que funcionaban como maravillosos hoteles cuyas personas se desplazaban por medio de sillas flotantes debido a sus sobrepesos desmedidos, pues el sedentarismo y la contaminación habían acabado con sus vidas útiles.
Wall-E desarrolló emociones y la visita de un robot enviado por el transbordador espacial, en busca de vida natural en la tierra, le mostró el amor. Y se pone realmente tonto, un robot enamorado, una planta en una bota, pequeños raccontos de musicales antiguos, gordos fofos tratando de ponerse de pie, robots neuróticos y un piloto decidido, son los ingredientes de esta comedia de pixar que toca el tema del calentamiento global.
Es súper linda, los personajes principales practicamente no hablan (en realidad son como pokemones, porque sólo se remiten a pronunciar sus respectivos nombres), es una mirada optimista del mundo globalizado del futuro.
Kung Fu Panda, es la película más fome del mundo, después de Spirit "el corcel indomable". Creo que hasta esa novela del canal 13 que se llamaba "Santiago city" era más entretenida que ver a un oso panda obeso mórbido, con voz de feriante y chistes pasados de moda, moverse como un karateka. La película es aburrida, no tiene fondo, el final es demasiado predecible y ridículo.
Pero lamentablemente, en aspecto cultural, nací en Chile (Sólo me quejo de la cultura, por el contrario, amo a mi pasís) y tengo que soportar que más de dos tercios de las personas de la sala se rían de una película tan mala porque el trasero del panda cayó sobre la cara del antagonista de la historia. Yo no sé porqué la gente en general tiene tan mal gusto.
Me cargó, y jamás volveré a entrar a ver una película de animales enfundados en kimonos.

Todo lo hago mal

No lavo bien los platos. No puedo quejarme de que la película de cine es fome porque si lo digo, todos se van en mi contra porque "les arruino el día". Todo lo que pienso es extremo, y además me critican si no digo lo que pienso.
Siempre lloro en el mismo pedazo de ventana de la cocina, y me autoconvenzo, "no lo hagas, no tendría sentido tirarme por la ventana". Todo lo que quiero es que me dejen ser yo y que paren de criticarme. No voy a cambiar, nadie puede modificar mi mundo, no pueden tocar mis mente, no van a controlar mis impulsos y no van a reprimirme mis sentimientos. Pocos me entienden, y pocos comprenden que sólo quiero respirar tranquilidad.
Todo lo que quiero es que me dejen en paz.

lunes, 7 de julio de 2008

Las desventuras de Marisour

Mi madre se llama Marisol y tiene una suerte de los mil demonios. Es un poco fanática de probar (sólo probar) los pisco sours, es por ello que entre mi grupo de amigos cercanos, se ganó el apodo de Marisour. Maneja un auto de color muy fleto, y le encanta escuchar la radio Corazón pese a que yo le digo que me carga que le suba el volumen cuando suena una cumbia. Ella le levanta el dedo de al medio al tipo que se disfraza de barney en el centro y tiene una aficción desmesurada por Chayanne.

Su vida ha estado llena de altos y bajos. Si yo pudiera relatarles cada una de las enfermedades que la ha tenido al borde de la muerte, no terminaría de escribir hoy. Porque Marisour es muy especial. Les contaré datos freaks que recuerdo en este instante de inspiración.

Tenía un desodorante ambiental dentro del auto aquel día de otoño en la sofocante ciudad de Copiapó. Hacía un calor insoportabley el desodorante no aguanto demasiado. Explotó, destruyendo los vidrios del auto y consiguiendo un breve artículo en el diario Atacama al día siguiente.

Un día, manejando aquel auto cuyos vidrios habían sido reemplazados por un triste pedazo de plástico (no había plata para reponer los cristales) mi hermana chica, que en aquel entonces no tenía más de tres años, asomaba su deforme y chascona figura por la ventana mientras Marisour daba una vuelta por la plaza. De pronto, se siente una sirena de policias y alguien dice por un altavoz: "señora, meta la guagua dentro del vehículo". Que episodio más bochornoso.

Recuerdo que Marisour fue al circo y lejos disfrutar la función, terminó internada en un centro asistencial médico con claros sintomas de salmonela al tragarse una manzana confitada que había sido manipulada por quizás que antihiénicas manos.

Marisour también ha sido víctima de problemas dentales. Hace poco, mordió un mango y un diente quedó insertado dentro de la fruta.

También ha gritado eufórica en varios conciertos de Chayanne, donde agradezco a Dios no haberla visto, porque intuyo que pudo haber echo el ridículo lanzandole los calzones al escenario.

Y me quedan muchas más cosas que agregar pero ya me pilló que estoy escribiendo sobre ella así que después les cuento más.

Dolor de muelas

Sufro de un dolor de muelas endemoniados por comerme medio kilo de calugas pelayo. No crean que me enorgullece delatar mi gula ante ustedes, pero debo reconocer que no me sé lavar bien los dientes y que sufro con el enjuague buscal porque hace que me salgan lagrimitas de cocodrilo.
Les cuento que yo tenía un tío que intentó suicidarse por un dolor de muelas, es casi tan patético como cuando Tom Hanks se sacó una muela con el filo de un patín de hielo estando absolutamente solo en aquella inhóspita isla.
Pero no quiero hablarles de mi tío suicida, cuya esposa lo pilló con la pistola en la mano, ni de los papeles trágicos de aquel actor Hollywoodense. Les quiero hablar de mi dolor. Mi dolor personal e intransferible. Porque cuando te duele la muela, no puedes leer ni concentrarte en el mejor programa de la tele, cuando te duele un molar no puedes mascar por el lado doloroso, no puedes tomar coca cola helada ni fumar porque el dolor es insoportable. Lo peor en mi caso, es que ni me puedo quejar porque mi papá es dentista, y eso de que no hay peor colmo que en casa de herrero haya cuchillo de palo, toma bastante coherencia ahora que lo miro desde un punto de vista ibuprofénicamente hablando. Ahora me guardaré el dolor porque me tinca que mi mamá me retará si sabe que mi última consulta al dentista fue cuando me sacaron los frenillos.

Lo que no nos gusta de los hombres

¿Por qué ellos piensan que se ven bien? Qué creen ustedes mujeres, pasará por la cabeza de estos personajes rebosantes de testosterona cuando insisten por empeorar sus aspectos físicos, afeándose con accesorios inútiles en sus pocos agraciados cuerpos.Ellos creen que matan y a nosotras nos da risa. Hoy hablé con algunas compañeras y les pregunté qué encontraban ridículo y/o picante en un hombre.Empezando por los cortes de pelo. ¿Por qué ellos creen que se ven bien con el pelo largo? O sea, si no tienes una contextura de típico surfista de Maui, no uses el pelo largo, negro, caucásico y con partidura al medio. Uno, porque a las mujeres nos desagrada el pelo largo y dos, porque a veces morimos de envidia al ver que sus pelos lais están mejor cuidados que los nuestros. Tampoco uses corte de pelo militar y menos una chocopanda horrenda con una trencita bahiana. No nos gusta, nos desagrada en demasía. ¿Por qué insisten en usar lentes polarizados, pequeños y con bordes de colores? ¿Por qué usan sudaderas si no tienen brazos tonificados que mostrar? ¿Por qué usan zapatos de colegio si no van al colegio? ¿Por qué usan camisetas de fútbol y zapatillas de skater a la vez?Pero por muy bien vestido y por muy estupendo que sea el hombre en cuestión, nos desagrada enormemente que hablen con la papa en la boca o que se les salga el “sh”, que hagan ese sonido horrendo al escupir, que se saquen los mocos cuando van manejando y creen que nadie los ve, que hagan pipí en la calle o que caminen con las piernas abiertas como si no se hubieran aguantado las ganas de ir al baño.Yo me pregunto, ¿Por qué insisten en echarse gel y simular rizos desordenados cuando tienen el pelo lacio y desastroso? ¿Por qué juegan nintendo con la boca abierta y cuando logran pasar de nivel saltan como energúmenos desaforados? ¿Por qué no se cambian los calcetines todos los días? ¿Ellos esperan tres semanas, para que los hongos produzcan vida propia?¿Por qué les gusta el fútbol? Son sólo veintidós pelotas persiguiendo otra pelota. ¿Por qué eructan cuando toman cerveza? y además se sienten muy machitos si sus eructos son estruendosos. ¿Por qué compiten entre ellos porque sus “cositas” son más grandes que las “cositas” del compañero de al lado? ¿Por qué le dicen ¡¡¡Slips!!! A los calzoncillos?.Si dicen que es complicado comprender la retorcida y maquiavélica mente femenina, entender que a ustedes los hombres les encante andar con short, polera desteñida, calcetines con condoritos, y un jockey de red nos parece aún más incomprensible.